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Brutal desalojo en Monte Chingolo

La semana pasada, en Monte Chingolo, se realizó un brutal desalojo ordenado por el jefe Comunal de Lanús, Néstor Grindetti, y ejecutado por su secretario de Seguridad, el ex massista Diego Kravetz, sin orden judicial y con el débil argumento de peligro de derrumbe no confirmado legalmente contra 12 niños y diez adultos que integran 9 grupos familiares, y que hace 22 años vivían en una pensión -ahora demolida- ubicada sobre la calle Chilavert 1919 de la localidad de Monte Chinglo.

Tremenda acción fue llevado a cabo por más de cincuenta efectivos de las policías Federal, Local y Guardia de Infantería de la Bonaerense, y es una demostración más del profundo desprecio que la administración del ex testaferro del actual presidente Mauricio Macri, siente por los sectores más desposeídos del Municipio que de manera transitoria le toca dirigir.

Gracias a una rápida intervención del consejero escolar, y referente del Movimiento Evita local, Agustín Balladares y el padre Juan Manuel, de la Parroquia San Juan María Vianney, se consiguió un arreglo paliativo para estas familias, definidas como “delincuentes” por el Municipio de Lanas.

Según algunas versiones que circulan, en el espacio derrumbado donde se alzaba la pensión, se construirá un destacamento para la Policía Local, según otras, un Jardín Maternal, ambos proyectos son definidos en el comunicado oficial como “espacio público”.

En la pensión ubicada en la calle Chilavert 1919 del barrio de Monte Chingolo, que ahora se encuentra demolida por orden Municipal, vivían hacía 22 años 9 familias, constituidas por 12 menores y 10 adultos. Hace varios años que la dueña del inmueble falleció, quien a su vez era dueña de otras pensiones de la zona, y desde hace años los ocupantes de las mismas se encargaban de pagar los servicios, pero nadie les reclamaba el pago de un alquiler.

Al ser consultadas Angélica y el resto de las mujeres presentes durante la entrevista realizada por IB24, si le habían mostrado alguna orden de desalojo, y si además, algún funcionario municipal se había presentado los días previos al mismo con algún documento que efectivamente certificara que el inmueble corría riesgo de derrumbe, la respuesta fue un categórico “No, nada de nada, ni intimación siquiera, nada, nada”.

“Hasta el jueves nos quedaron todas las cosas adentro además nos rompieron las heladeras, los televisores, un horno eléctrico que teníamos, y también nos revolvieron y tiraron todo, y esa noche, con los chicos, dormimos en la calle. El jueves nos fuimos a la parroquia con el padre Juan Manuel y desde el viernes hasta esta tarde, la directora de la Escuela Nº33 nos dió un espacio acá, que hoy tenemos que dejar”, concluyó Angélica Leiva.
 Fuente Infobaires24

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